Al igual que en 2024, el Paris Saint-Germain comenzó el año con una victoria. Sin embargo, los hombres de Luis Enrique tuvieron que esforzarse para conseguir los tres puntos en el primer derbi frente al Paris FC en 48 años. Tras un mano a mano durante casi toda la primera mitad, fue un disparo imparable de Désiré Doué, tras una hermosa acción colectiva y que significó su tercer gol en los últimos cuatro partidos de Ligue 1, el que abrió el marcador para los Rouge et Bleu.
Así, París encontró el camino del gol por 41.º partido consecutivo en el Parc des Princes, ampliando la racha más larga de su historia en la élite. Aunque los visitantes empataron de penalti, el primero concedido por los campeones de Francia desde diciembre de 2024 contra Mónaco, no tardó en encenderse de nuevo la pasión de los aficionados.
A continuación, Ousmane Dembélé superó a un impotente Kevin Trapp con la ayuda de Moustapha Mbow. El Balón de Oro 2025 confirmaba así su regreso a la forma, habiendo participado en cuatro goles en sus últimos cuatro partidos en todas las competiciones.
Un colectivo unido
Si Dembélé y Doué marcaron la diferencia, es todo el trabajo del equipo parisino lo que merece reconocimiento. En la apertura del marcador, Fabian Ruiz encontró a Désiré Doué en profundidad, eludiendo a varios defensores para dejarlo en un duelo frente a Kevin Trapp. El internacional español registraba así su 24.ª asistencia desde su llegada a la orilla del Sena en el verano de 2022. Involucrado en 40 goles en dos años y medio, Ruiz volvió a demostrar su capacidad de elevar su nivel en los momentos decisivos.
Por su parte, Warren Zaïre-Emery firmó la séptima asistencia de su carrera en la Ligue 1. Esta vez, fue Ousmane Dembélé quien recibió el pase perfecto de nuestro Titi. Prueba de su adaptabilidad y de su sentido del colectivo, sus siete asistencias han ido a parar a siete goleadores distintos: Marco Asensio, Achraf Hakimi, Bradley Barcola, Lee Kang-In, Senny Mayulu, Désiré Doué y, por supuesto, Ousmane Dembélé.