Tras un inicio arrollador en el Parque de los Príncipes ante el Atalanta (4-0), el Paris Saint-Germain afrontó el primer gran desafío de su temporada en la segunda jornada de la fase de liga, con una visita al Estadi Olímpic Lluís Companys para medirse al FC Barcelona. Privado de su capitán, Marquinhos, y de varios jugadores clave como Khvicha Kvaratskhelia, Ousmane Dembélé y Désiré Doué, Luis Enrique se vio obligado a recurrir a toda su genialidad táctica para intentar frenar a la maquinaria azulgrana.
A pesar del gol inicial de Ferran Torres, los parisinos nunca bajaron los brazos y lograron igualar el encuentro antes del descanso gracias a Senny Mayulu. Al término del tiempo reglamentario de una segunda mitad vibrante, Gonçalo Ramos apareció para batir a Wojciech Szczęsny y desatar la euforia de toda una afición (1-2), enviando además un mensaje contundente a todos sus rivales en la escena continental.
Recién derrotado en casa por el Bayern de Múnich, el Paris Saint-Germain recibía al Tottenham en la quinta jornada, apenas unos meses después de haberlo vencido en la final de la Supercopa de Europa. Los parisinos estaban decididos a reencontrarse con la victoria, mientras que los londinenses buscaban revancha y sumar puntos clave en la lucha por la clasificación directa a los octavos de final.
¿El resultado? Un partido abierto entre dos equipos ambiciosos que no bajaron los brazos hasta el pitido final. Tras verse por detrás en el marcador en dos ocasiones (0-1 y 1-2), el club de la capital se dejó llevar por el empuje de su afición y por un Vitinha imparable, autor de su primer hat-trick con la camiseta parisina. Al final, el PSG volvió a demostrar su fortaleza mental y consiguió una nueva victoria épica en el Parque de los Príncipes, imponiéndose por 5-3.
Obligado a pasar por la ronda de play-offs, el Paris Saint-Germain logró eliminar al Mónaco, que cumplió hasta el final con su papel de aguafiestas (2-3, 2-2). Enfrentado al Chelsea en los octavos de final, el club de la capital sabía que debía sacar un buen resultado en la ida, ya que la vuelta se disputaría en Londres.
Aunque los Blues resistieron durante más de una hora, fue nuevamente Vitinha quien hizo estallar de alegría al Parque de los Príncipes con su gol en el minuto 74 (3-2). Después, un doblete de Khvicha Kvaratskhelia en los instantes finales terminó por desatar la locura entre la afición parisina. En el partido de vuelta no hubo lugar para las dudas. Un gol del internacional georgiano y otro de Bradley Barcola en el primer cuarto de hora silenciaron Stamford Bridge desde el inicio, antes de que Senny Mayulu pusiera el broche de oro a la exhibición parisina al cumplirse la hora de juego (0-3).
Tras eliminar al Liverpool en los cuartos de final, el Paris Saint-Germain alcanzó las semifinales de la competición por tercera temporada consecutiva. Sin embargo, para llegar a la final, Luis Enrique y sus hombres debían superar a un Bayern de Múnich que se presentaba como un rival de enorme exigencia. La noche del 28 de abril quedará grabada durante mucho tiempo en la memoria de los aficionados parisinos, que disfrutaron de uno de los partidos más espectaculares de la temporada. Después de comenzar por detrás en el marcador y de verse alcanzado en dos ocasiones, el club de la capital terminó despegando gracias a Khvicha Kvaratskhelia y Ousmane Dembélé (58', 5-2). Sin embargo, los bávaros lograron recortar distancias hasta dejar la eliminatoria abierta de cara al encuentro de vuelta.
En el Allianz Arena, escenario de la histórica final frente al Inter de Milán casi un año antes, la magia volvió a aparecer. Sin piedad, Ousmane Dembélé marcó el camino al adelantar a los parisinos apenas en el minuto 3. El empate de los locales en el tiempo añadido de la segunda mitad no cambió el desenlace de este duelo de gigantes, y el Paris Saint-Germain selló su clasificación para una nueva final de la Liga de Campeones.
Tras Múnich, fue Budapest la ciudad encargada de recibir a los Rouge et Bleu para esta segunda final consecutiva. Frente al Arsenal, el Paris Saint-Germain se encontró contra las cuerdas durante una hora de juego, condicionado por el sistema táctico planteado por los hombres de Mikel Arteta. Autor de un doblete en Liverpool durante los cuartos de final y de tres goles en el global de la eliminatoria frente al Bayern, Ousmane Dembélé volvió a asumir su papel de candidato al Balón de Oro y restableció la igualdad desde el punto de penalti.
El resto ya pertenece a la historia. El PSG conquistó su segunda estrella tras una agónica tanda de penaltis que mantuvo a todos en vilo hasta el último lanzamiento. El Paris Saint-Germain lo consiguió. Después del Allianz Arena, la Puskás Aréna quedará para siempre grabada en la memoria de los aficionados parisinos como el escenario de algunos de sus recuerdos más preciados. Una vez es histórico; dos veces es legendario.