Entre ellos se encuentran nombres que resuenan en la memoria colectiva de los aficionados parisinos: Jimmy Algérino, Milan Biševac, Clément Chantôme, Amara Diané, Didier Domi, Boukary Dramé, David Ginola, Ludovic Giuly, Guillaume Hoarau, Zlatan Ibrahimović, Christophe Jallet, Presnel Kimpembe, Laurent Leroy, Danijel Ljuboja, David Luiz, Claude Makélélé, Blaise Matuidi, Patrick M’Boma, Jérémie Ménez, Bruno Ngotty, Bartholomew Ogbeche, Fabrice Pancrate, Javier Pastore, Pedro Miguel Pauleta, Eric Rabesandratana, Ronaldinho, Jérôme Rothen, Mamadou Sakho, Amara Simba, Salvatore Sirigu, Juan Pablo Sorín, Siaka Tiéné, Sammy Traoré y Jean-Luc Vasseur. Generaciones enteras que se desplazan juntas para vivir este momento histórico.
Esta iniciativa encarna uno de los valores fundamentales del proyecto del Paris Saint-Germain: el relevo entre generaciones para escribir la historia de un club que ha ido construyendo su lugar en el panorama europeo, capítulo a capítulo.
El momento culminante de la velada será cuando Presnel Kimpembe tenga el honor de llevar el trofeo al campo para iniciar la ceremonia de apertura, tal como lo hizo Javier Pastore el año pasado. Un símbolo poderoso confiado a una de las figuras emblemáticas del club, un jugador que encarna el orgullo de una generación dorada en el Paris Saint-Germain.
Desde jugadores formados en la cantera hasta aquellos que vistieron la camiseta parisina en los mayores escenarios internacionales, cada uno representa una parte del legado del Paris Saint-Germain y ha contribuido, a su manera, a construir el PSG de hoy.
La presencia de estas leyendas parisinas en Budapest tiene un significado especial. Más allá de rendir homenaje a quienes han escrito la historia del club, el Paris Saint-Germain celebra lo que lo hace único: un fuerte vínculo entre pasado, presente y futuro, sostenido por quienes han ayudado a llevar el nombre de París y sus colores por todo el mundo.