Fue en la capital húngara donde Luis Enrique y sus jugadores estrenaban su condición de campeones de Europa, prácticamente un año después de su primer título. El objetivo era claro: imponerse ante los Gunners y conquistar una segunda estrella continental.
Enfrente aparecía un rival de máxima exigencia, el reciente campeón de Inglaterra, que firmó una fase de liga perfecta con ocho victorias en ocho partidos. En su camino a la final dejó atrás al Bayer 04 Leverkusen (1-1, 2-0), al Sporting CP (1-0, 0-0) y al Atlético de Madrid (1-1, 1-0), consolidándose como uno de los equipos más sólidos del torneo.
Los londinenses arrancaron con intensidad y golpearon primero a los franceses. En el mediocampo, Kai Havertz aprovechó un error en la salida de Marquinhos en el minuto 5, encaró a Matvey Safonov y definió por encima del travesaño para abrir el marcador (0-1, 5’). Un dato que pesaba, ya que el equipo que marca primero había ganado las últimas 11 finales de la competición.
El Paris Saint-Germain no bajó los brazos y buscó reaccionar, aunque Fabián Ruiz no logró precisión en su remate cruzado (13’).
Con el paso de los minutos, el conjunto parisino, empujado por cerca de 20.000 aficionados, dominó la posesión sin generar demasiado peligro ante un bloque bajo del Arsenal FC. La primera ocasión clara llegó con un disparo desviado de Ousmane Dembélé (37’).
Tras una buena acción de Nuno Mendes por la izquierda, Fabián Ruiz volvió a intentarlo de cabeza, pero sin precisión (43’), al igual que Dembélé (45’) y Désiré Doué (45+2’). En el cierre del primer tiempo, los Gunners estuvieron cerca de ampliar la ventaja, pero Marquinhos salvó sobre la línea un remate de Havertz (45+3’).
El conjunto parisino volvió con las mejores intenciones y, tras una pared con Ousmane Dembélé por el sector izquierdo, Khvicha Kvaratskhelia fue derribado por Cristhian Mosquera dentro del área, por lo que el árbitro Daniel Siebert señaló penalti (62’).
El Balón de Oro se encargó de la ejecución frente a David Raya y definió raso hacia la izquierda para igualar el marcador (1-1, 65’).
El empate dio impulso al Paris Saint-Germain, que siguió buscando el segundo gol. El propio número 10 lo intentó de nuevo, pero su disparo se fue desviado (72’), y Vitinha remató por encima del travesaño (73’).
En un contraataque, Khvicha Kvaratskhelia dejó atrás a la defensa inglesa, ingresó al área y remató cruzado, pero el balón desviado por Gabriel Magalhães terminó estrellándose en el poste (77’).
Marquinhos no logró dirigir su cabezazo (82’), Bradley Barcola se encontró con la respuesta de David Raya (85’), Vitinha rozó el travesaño (89’) y Barcola volvió a fallar por muy poco (90+7’).
El tiempo se agotó ante los 61.035 espectadores presentes y el partido se extendió a la prórroga. Ninguno de los dos equipos encontró la llave durante el tiempo extra, en una final en la que, como en las otras tres disputadas esta temporada, el desenlace terminó favoreciendo al mismo equipo (5-4).
El Paris Saint-Germain se impuso finalmente para conquistar su segunda estrella, confirmando un recorrido excepcional de los Rouge et Bleu y una nueva temporada histórica.
Además, el club se convierte en el primero del fútbol francés en lograr el hito de revalidar su título, sumando un quinto trofeo en la temporada tras la UEFA Super Cup, la FIFA Intercontinental Cup, el Trophée des Champions y la Ligue 1.
Gracias, señores… qué temporada (una vez más).