Willian, pudimos escuchar un mensaje de tu antiguo entrenador en Quinindé, quien habla de ti con mucha emoción y orgullo. ¿Qué recuerdos guardas de esa etapa?
«Escucharlo realmente me da mucha alegría. Él me ayudó mucho cuando estaba empezando en Quinindé, mi ciudad natal. Tuve la oportunidad de entrenar con él en una época en la que todavía no sabía hasta dónde podía llegar. Siempre hizo las cosas por amor al fútbol. Le estoy muy agradecido por todo lo que hizo por mí».
Tu número 51 rinde homenaje a tu mamá. ¿Puedes explicar qué representa para ti?
«Llevé ese número durante mucho tiempo en Independiente del Valle y luego en Antwerp, y me encariñé con él. Pero la razón principal está relacionada con mi madre: ella falleció a los 51 años. Llevar ese número es una forma de rendirle homenaje. Me da fuerza en cada partido».
Más allá del símbolo, ¿qué significa este número para ti en el día a día?
«Es una forma de mantener a mi madre cerca de mí. Ella falleció de cáncer y llevar este número me recuerda que siempre está conmigo. En el campo siento su presencia y eso me da la fuerza para seguir adelante».
En los momentos difíciles, ¿sentir ese apoyo familiar te ayuda a mantenerte fuerte mentalmente?
«Sí, realmente lo siento. En cada minuto, en cada partido, incluso en los momentos complicados, tengo la sensación de contar con ese apoyo. Primero agradezco a Dios, que siempre está ahí, y también a mi madre, que me crió y me ayudó a convertirme en la persona que soy hoy. En los momentos difíciles sé que ellos siempre están conmigo».
Cuando piensas en la final de la Champions League ganada en Múnich, ¿qué emociones vuelven a tu mente?
«Son momentos muy fuertes. Cuando era niño, nunca imaginé que podría ganar la Champions League. Con el tiempo, empecé a creer que era posible. Cuando se hizo realidad, realmente sentí que era un sueño hecho realidad. Pensaba sobre todo en las personas que me ayudaron a llegar hasta allí: mi familia, Dios y mis compañeros con quienes compartí ese momento».
En la jugada que conduce a uno de los goles, te esfuerzas al máximo para recuperar un balón que parecía perdido. ¿Cómo viviste esa secuencia?
«En esos momentos nunca hay que dar un balón por perdido. Nunca se sabe lo que puede pasar después. Mi mentalidad es siempre luchar hasta el final. Sentí que todavía podía intervenir, logré recuperar el balón y la jugada finalmente terminó en gol. Estaba muy feliz de haber contribuido a ese momento para el equipo».
Te convertiste en el primer ecuatoriano en ganar este trofeo. ¿Qué impacto tuvo eso en tu país?
«Lo que más me marcó fue ver que eso dio esperanza a muchas personas en Ecuador. Muchos jóvenes ahora se dicen que es posible cumplir ese tipo de sueños en Europa. Cuando regresé al país, el recibimiento fue increíble. No me lo esperaba. Ver ese orgullo y ese entusiasmo en la gente fue algo muy especial».
¿Qué recuerdo guardas de las celebraciones después de la final?
«Un momento simple pero inolvidable: en el avión, todos estaban cansados después del partido. Y en un momento, alguien puso música latina. Todos empezamos a cantar juntos. Fue un momento de pura alegría».
¿Cómo describirías el trabajo con Luis Enrique en el día a día?
«Es una persona formidable. Mucha gente no se da cuenta necesariamente del tipo de persona que es. Realmente se interesa por los jugadores como seres humanos, no solo como futbolistas. Entiende lo que vivimos porque él mismo fue jugador. En el campo transmite un enorme deseo de ganar y de mejorar cada día. Desde mi llegada me ha ayudado mucho a mantener esa idea: siempre se puede mejorar».
También te reencontrarás con Moisés Caicedo, tu compañero en la selección, en la Champions League. ¿Qué relación tienes con él?
«Es mi mejor amigo. Lo conozco desde mi llegada a Independiente del Valle. Hemos vivido muchos momentos juntos, en Ecuador y luego en el club. Cuando éramos jóvenes incluso compartimos un apartamento: cocinábamos, lavábamos los platos, veíamos televisión… Cuando se fue a Europa antes que yo, eso me motivó a seguir el mismo camino. Encontrarlo hoy en la Champions League hará que este partido sea muy especial».
¿Cómo es él en la vida cotidiana?
«Es alguien muy respetuoso, muy sencillo. Siempre hace las cosas como se deben hacer. En el campo es un competidor increíble, pero fuera de él es una persona excepcional. Por eso le tengo tanto cariño».
¿Qué te aporta Marquinhos desde tu llegada al PSG?
«Marquinhos es una persona increíble. Desde mi llegada sentí su apoyo. Lleva mucho tiempo en el club y su ejemplo es muy importante para los jugadores jóvenes. Tiene esa mentalidad de querer ganar y superarse siempre. El hecho de que hable español también me ayudó mucho al principio. En el campo me da muchos consejos: cómo anticipar, cómo leer las situaciones, cómo posicionarme. Es una ayuda muy valiosa para seguir mejorando».