Al imponerse en este primer partido, el Paris Saint-Germain tomó una ventaja estadísticamente muy importante. Desde la eliminación de la regla del gol de visitante en 2021-22, el 80% de los equipos que ganan el partido de ida de una eliminatoria se clasifican para la siguiente ronda. Esta cifra incluso asciende al 92% cuando la victoria se consigue como visitante.
Más impresionante aún: las dos raras excepciones recientes a esta tendencia fueron protagonizadas por… el propio París, que eliminó al FC Barcelona en 2023-24 y luego al Liverpool en 2024-25 tras haber perdido el partido de ida.
Por debajo en el marcador, y en ocasiones incluso presionados, París nunca perdió la calma. Desde el inicio de la temporada pasada, el club de la capital ha ganado 12 partidos tras ir por detrás, incluyendo tres en los que remontó un déficit de dos goles, casi tanto como en todo el resto del siglo XXI.
Cuando Mónaco aún lideraba, la probabilidad de victoria parisina se estimaba en apenas un 15,4%. Esta cifra refleja aún más la magnitud de la remontada.
Achraf Hakimi, que disputaba su 50º partido de la Liga de Campeones con París, sigue redefiniendo los estándares ofensivos en su posición.
Bajo la dirección de Luis Enrique, el lateral marroquí acumula 15 participaciones directas en goles de la Champions (6 anotaciones, 9 asistencias), al menos seis más que cualquier otro defensor o lateral en el mismo período. Esta producción confirma su estatus como arma clave en el sistema parisino.
Por su parte, Désiré Doué brilla en los grandes momentos. Con seis goles anotados en fases de eliminación directa desde el inicio de la temporada pasada, supera a cualquier otro jugador en la competición.
El joven parisino ya acumula nueve goles en la Liga de Campeones e ingresa al top 10 de máximos goleadores del club en la competición, prueba de su impacto temprano al más alto nivel europeo.